Casas moriscas de Granada

Antonio Orihuela Uzal
Escuela de Estudios Árabes (CSIC)

El objetivo perseguido es presentar algunos aspectos relacionados con la conservación del rico patrimonio de casas construidas o reformadas por los moriscos de Granada en el siglo XVI. Estas casas mantuvieron las características básicas de la arquitectura residencial nazarí de los siglos XIII-XV: distribución alrededor de un patio, fachadas con ausencia de decoración y vanos, exceptuando la puerta de entrada, y sistema de acceso en recodo para garantizar la intimidad. Aunque la mayoría contaba con dos plantas, el patio era el centro de la vida familiar, que se desarrollaba fundamentalmente en la planta baja, donde también había un zaguán, una letrina y una pequeña cocina.
Al principio del periodo nazarí la planta alta tuvo un papel secundario, pero en la etapa morisca se produjo casi siempre una igualdad entre ambos niveles, que repetían la misma disposición. Ello implicó el incremento del número de galerías para facilitar el acceso a las habitaciones superiores. En los elementos tallados en madera de estas galerías es donde más se nota la aparición de motivos decorativos de la cultura cristiano-occidental, góticos al principio y renacentistas después, combinados con los de tradición islámica como son los mocárabes.

Balance de treinta años de rehabilitaciones
En el barrio del Albaicín, incluido en la Lista del Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1994, existen todavía más de ochenta de estas casas, que constituyen un conjunto de gran valor arquitectónico e histórico, aunque muchas todavía presentan un estado precario de conservación.

Casa morisca

Casa morisca

La iniciativa privada ha promovido la mayor parte de las intervenciones, contando algunas veces con pequeñas ayudas de las instituciones públicas. Todas las casas son de propiedad particular, salvo una perteneciente al Patrimonio del Estado y otras dos ubicadas dentro de conventos de monjas.
Aproximadamente la mitad de dichas viviendas han sido rehabilitadas en las tres últimas décadas, salvo la Casa del Chapiz, restaurada en 1932 para albergar la Escuela de Estudios Árabes. La otra mitad todavía no ha sido objeto de una obra completa desarrollada según los métodos comúnmente aceptados por las Cartas internacionales que fijan los criterios de intervención. Los usos a los que se destinan las casas rehabilitadas son los siguientes: 23 son viviendas unifamiliares, 11 son viviendas plurifamiliares, 3 tienen uso hotelero, 2 están integradas en conventos de monjas y 1 es un centro de investigación.
Las que aun no han sido restauradas se utilizan de este modo: 8 son viviendas unifamiliares, 8 son plurifamiliares y 9 están deshabitadas, de ellas 5 en muy mal estado. En otras 17 se están haciendo actualmente obras de rehabilitación o, al menos, se están tramitando licencias para realizarlas. Su objetivo es habilitar las funciones que se indican a continuación: 2 serán viviendas unifamiliares, 12 se convertirán en plurifamiliares y 3 en hoteles. Terminadas las actuaciones iniciadas, un 45% sería vivienda unifamiliar, un 43% vivienda plurifamiliar, un 8 % de uso hotelero y un 4% de otras actividades.

casa morisca

Casa morisca

Estas edificaciones fueron construidas para ser utilizadas por familias compuestas por una media de cuatro personas. En algunas ocasiones se ha podido comprobar que se trata de antiguas casas nazaríes reformadas y/o ampliadas en el siglo XVI. Las tres decenas de casas conservadas más completas, nos dan como resultado una parcela media de 158 m2, con patios cuya superficie descubierta media es de 26 m2. Esas generosas dimensiones, posibilitadas al ser edificadas en un arrabal que no sufrió los procesos de saturación urbana, permiten acomodar viviendas unifamiliares con excelentes condiciones de habitabilidad. Se da la coincidencia de que el número de miembros de la unidad familiar media actual en Andalucía es muy similar al que tenían las familias de los moriscos granadinos. Por otra parte, el calentamiento global de la tierra nos ha hecho entrar en una etapa de temperaturas que igualan e incluso empiezan a superar a las que hubo en el denominado “Periodo Cálido Medieval”. Tal circunstancia permite volver a disfrutar de unas condiciones óptimas para usar patios y galerías. El uso unifamiliar permite recuperar el patio como centro de la vida con toda su intensidad, al menos durante los meses de junio a septiembre. El tamaño de las casas admite también en algunos casos realizar un uso estacional de las salas principales, dadas las considerables diferencias de temperatura entre las plantas baja y alta.
El uso plurifamiliar que mantienen muchas de ellas, probablemente tenga su origen al final del siglo XIX, cuando se produjo la demolición de un número elevado de viviendas modestas en la Gran Vía de Colón. Gran parte de sus habitantes tuvieron que trasladarse al Albaicín y esta demanda provocó la subdivisión de muchas de ellas, para alojar varias familias en condiciones de hacinamiento. Con objeto de aumentar la superficie se cerraron las galerías y también parte de los pórticos, en los que se instalaron cocinas y aseos.
El vigente Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Albaicín consolidó el uso plurifamiliar en las casas ya subdivididas. Esta calificación tenía el aspecto positivo de mantener a la población en su lugar, evitando su traslado a otros barrios. No obstante, el PEPRI de 1990 también preveía la eliminación en dichas casas de añadidos, que desvirtuaban sus características tipológicas, así como lograr unas condiciones mínimas de habitabilidad. Ambas cosas son difíciles de cumplir sin la reducción importante del número de viviendas existentes en cada edificio, con lo cual se puede apreciar una cierta contradicción que impide cumplir todos los objetivos.

La situación actual
Se ha empeorado mucho actualmente, pues de una proporción de dos a uno entre las casas ya rehabilitadas como unifamiliares respecto a las plurifamiliares, se ha pasado a una proporción de uno a seis en las que tienen actualmente obras en tramitación o ejecución. Este gran cambio en las cifras se debe a que las normas del PEPRI han permitido a los promotores profesionales invertir en este tipo de casas para convertirlas en apartamentos de reducidas dimensiones y precios elevados, inadecuados para albergar a familias con hijos que deseen establecerse en el Albaicín. Por el contrario son ocupados por población flotante de jóvenes profesionales sin hijos, que no tienen como objetivo vivir de forma duradera en el barrio. Una designación de uso pormenorizado como viviendas unifamiliares en el PEPRI hubiese disminuido notablemente la especulación urbanística.

casa morisca

Casa morisca

Las intervenciones de promotores profesionales plantean en muchas ocasiones actuaciones inapropiadas como la distribución de viviendas en dúplex, que necesitan nuevas escaleras interiores de comunicación las cuales rompen valiosos techos antiguos de madera. También producen el fraccionamiento de las salas principales e impiden recuperar sus vanos de acceso. Incluso en las actuaciones que se están realizando recientemente desde los organismos públicos los valores patrimoniales se perjudican sustancialmente. Esta circunstancia es consecuencia de una gran especulación inmobiliaria que ha elevado mucho los precios de adquisición y de una normativa urbanística que lo ha permitido.
El uso hotelero puede ser una alternativa en las casas más grandes o en aquellas que puedan tener un uso compartido con otra parcela colindante libre de condicionantes urbanísticos. Tiene la ventaja de que las salas principales pueden ser usadas como espacios sin compartimentar.
Como conclusión, es necesario que en el proceso de revisión del PEPRI Albaicín, las instituciones competentes, Ayuntamiento de Granada y Junta de Andalucía, dificulten o impidan el uso plurifamiliar, puesto que es incompatible con el respeto a los valores tipológicos y arquitectónicos que poseen estas casas. Se debería garantizar que se mantengan abiertos sus patios y galerías, permitiéndose la cubrición sólo con toldos impermeables practicables, se conserve la unidad espacial de las salas principales y su modo de accesos desde los pórticos y galerías. El uso hotelero o el institucional puede ser una buena solución, siempre que el tamaño de la casa lo permita y el número de actuaciones sea limitado. Ambos facilitan la visita al público, muy difícil en el caso de viviendas privadas.

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